Qué hacemos

La configuración de los espacios urbanos, que determinan ritmos vitales y formas de relacionarnos con los lugares, atiende en la mayoría de los casos a intereses que privilegian su productividad de cara a rentabilizarlos con fines económicos, siguiendo dictados patriarcales y capitalistas. De esta manera, la planificación urbana desplaza a un terreno reducido y vago la dimensión más humana de la vida en la ciudad, aquella definida por todo un abanico de valores que se inscriben en una concepción del espacio ligada a los cuidados, la atención a la diferencia y las relaciones personales.

 

Por otro lado, la mirada patriarcal también impone su criterio hegemónico al articular el relato de la ciudad, marcando las vías para relacionarnos con nuestra historia y con nosotras mismas. Así, desde sus calles, plazas y monumentos se compone todo un discurso de identidad colectiva en el que se ensalza lo masculino, valorado desde criterios de poder, reconocimiento profesional o militar.

 

En el terreno de lo visual, también esta mirada dominante establece sus criterios propios para filtrar las imágenes que nos rodean diariamente y desde las que se nos transmiten códigos de valores que deben ser cuestionados.

 

Desde los recorridos proponemos señalar ciertos aspectos que componen otros tipos de tejidos urbanos y discursos, así como algunos de los dispositivos que permiten invisibilizarlos.

 

A lo largo del paseo iremos construyendo una lectura a través del diálogo con los asistentes, para descubrir la dimensión polifónica de los espacios urbanos a partir de la activación de las historias escondidas en sus grietas.

En las visitas a museos y otros espacios expositivos abordamos las distintas muestras desde una perspectiva de género para descubrir otras historias, hiladas siempre a partir del cuestionamiento de los discursos y estrategias que determinan lo que llega al terreno de lo visible y queda inscrito en la esfera de lo público.