Reflexiones desde Nueva Babilonia II

04/03/2016

Como ya os contábamos en el post anterior, a lo largo de febrero estuvimos explorando con distintos grupos el proyecto Nueva Babilonia de Constant gracias a la exposición celebrada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía durante los últimos meses. En esta ocasión, para enmarcar la serie de recorridos, tomamos el título del texto de Constant “Otra ciudad para otra vida”, un escrito en el que realiza una fuerte crítica al urbanismo funcionalista por considerarlo un diseño de espacios grises que genera vidas grises, pues las personas ahí “están condenadas a morirse de aburrimiento”, decía.

 

 

En su lugar, y en sintonía con las ideas del Situacionismo, el artista desarrolló la noción integradora del urbanismo unitario en el que el arquitecto se entiende como un creador de aventuras que ofrece desde sus diseños determinados usos del tiempo y del espacio a sus habitantes, o lo que es lo mismo, les brinda unas determinadas características de vida.

 

 

 

El proyecto de Nueva Babilonia se genera desde esa profunda creencia y, como ya nos anunciaba el texto que mencionábamos, propone otra ciudad que albergaría una vida radicalmente distinta a la normativa y convencional.

 

La base de esta transformación residiría primeramente en el desarrollo tecnológico, gracias al que lxs neobabilonixs quedarían liberados del trabajo. Así podrían apartar de sus vidas la actividad laboral que para Constant y los Situacionistas aliena al ser humano porque le hace dedicar su tiempo vital a una ocupación que no le desarrolla verdaderamente. De esta manera, gracias al progreso tecnológico se podría dar un salto evolutivo hacia un nuevo tipo de ser humano que Constant, inspirado por las ideas de Johan Huizinga, identifica con el “homo ludens”.

 

La realización personal de este nuevo humano pasaría por el desarrollo extremo de su creatividad, siempre canalizada a través del juego con el entorno y con lxs otrxs. De esta manera, lxs neobabilonixs dedicarían su tiempo liberado a un uso lúdico del espacio y explorarían Nueva Babilonia en una deriva constante por un territorio que cambiaría a cada paso según el interés creativo de cada paseante.

 

Con respecto a esta estructura social, Carlos López, sociólogo asistente a las visitas, nos habló de los posibles paralelismos con propuestas del socialismo utópico, como los falansterios teorizados por Charles Fourier, espacios igualmente configurados por los deseos de cada individuo y basados en la propiedad común.

Por otro lado, fueron muchas las referencias literarias, como el libro “Las partículas elementales” de Michel Houellebecq, mencionado como historia que trata una sociedad futurista en la que también nace un nuevo ser humano como fruto de la tecnología. Una de las cuestiones centrales en esta novela es la confrontación entre el cientificismo y el vitalismo, tema que alimentó muchas conversaciones durante los recorridos. Pues el enfrentarse a un mundo cuyos espacios vitales quedarían encajados en estructuras metálicas cubiertas y donde los efectos atmosféricos serían artificiales, generaba en muchxs una sensación distópica del proyecto y la necesidad de poner en valor la naturaleza como un entorno más humano.

 

Siguiendo las alusiones literarias, muchas veces se habló de “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, como referente de una sociedad en la que se han perdido unas bases de humanidad que ahí conservan los llamados “salvajes”, residentes de reservas apartadas de las ciudades. Siguiendo esta historia, algunxs sugirieron la posibilidad de que frente a los ambientes tecnológicos de Nueva Babilonia surgieran a su vez grupos antisistema que propondrían maneras de vivir alternativas en plena naturaleza. 

 

Las contradicciones y problemáticas del proyecto de Nueva Babilonia fueron continuamente debatidas en todos los recorridos, sobre todo el hecho de que por un lado la propuesta se basaba en dejar un espacio abierto a la transformación por parte de sus habitantes a través del ejercicio de su libertad, pero por otro lado imponía unas normas de uso y no dejaba más alternativa que jugar, con respecto a esto muchxs se preguntaban ¿y si no queremos jugar todo el tiempo?

 

Otra de las cuestiones muy comentadas fue la condición nómada que marca las vidas de lxs neobabilonixs, principalmente porque con el viaje constante desaparecerían las bases de la familia, los amigos o la pareja estables, así como otras ideas de frontera y nación. Desde aquí fue muy debatida la cuestión de la identidad, porque ¿quiénes y cómo somos si ya no tenemos todas esas estructuras en las que solemos basar nuestra construcción identitaria?

 

Para algunxs el mismo nomadismo ya era una base identitaria común, otrxs lo encontraban muy conflictivo y se preguntaban ¿cuál es nuestro límite para vivir en este tipo de incertidumbre? Y ¿no inspira más que un sentimiento de comunidad un individualismo extremo?

 

Algunxs proponían que desde el movimiento se irían estableciendo nuevas afectividades basadas en lo temporal e incluso se habló de cómo en la actualidad, donde también la temporalidad marca tiempos de trabajo y vida, las nociones de familia o pareja están cambiando igualmente para ofrecernos alternativas de intercambio humano.

 

Por supuesto la cuestión del nomadismo nos llevó a hablar del carácter visionario del proyecto, sobre cómo Nueva Babilonia anunciaba ya una de las características que configuran nuestra realidad actual, marcada por la flexibilidad y el cambio constante; aunque en nuestro caso, estas vidas nómadas estarían más bien condicionadas por una precariedad laboral y vital que se nos impone.

 

Llamó mucho la atención cómo a pesar de que Constant propone una sociedad con una fuerte base comunitaria, en los sectores de Nueva Babilonia no hubiera plazas, que no dejara espacios para el intercambio social. Resultaba problemático pensar los espacios desde esa fugacidad de estructuras y relaciones. Sobre esto, María habló del mundo animal, donde los intercambios se basan en cuestiones de supervivencia y competitividad, para contraponerlo con el humano y reivindicar la necesidad del tejido de afectos basándose en un cooperativismo entendido como cualidad inherente a las personas.

 

Todxs estaban de acuerdo de que en cualquier caso necesitábamos establecer vínculos, y, volviendo a nuestro presente, se habló de cómo las nuevas tecnologías ofrecían otras maneras de relacionarse sobre otros tipo de espacios, siendo las redes sociales distintas calles y plataformas como Facebook las plazas donde nos dábamos encuentro.

 

Nos quedamos con estas ideas para cerrar la memoria de unos recorridos que han sido verdaderamente increíbles y en los que sobre todo nos ha llamado la atención la gran cantidad de gente que ha atendido a esta convocatoria con las ganas, y la necesidad, de hablar de los espacios que habitamos, de cómo los queremos y qué podemos hacer para ganárnoslos.

 

¡Seguimos pensando en colectivo sobre nuestras ciudades!

 

¡¡Mil millones de gracias a todxs lxs participantes!! 

 

 

 

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